sábado, 21 de abril de 2012

La expresión corporal abre puerta a nuevos sentimientos

     Siempre he pensado en que si cuando muera me diesen a elegir volver a nacer y así unas cuantas veces más, me encantaría probar lo que sienten los seres sin "movimiento", como las plantas y los seres inertes como las rocas y demás (aunque supuestamente no sienten nada). Pues bien, en la sesión del 26 de Marzo en la parte que trabajamos el contact improvisation me "he sentido" como un ser inerte. 

     En las prácticas me gusta dejar mi mente en blanco, dejarme llevar e intentar sentir lo máximo con el entorno. En esta práctica del contact improvisation había que ponerse el antifaz y salir con tu pareja ante todo el grupo improvisando hasta encontrarnos y jugar entre nosotros con las características propias de esta técnica: sentirnos, dejar nuestro peso sobre el otro y recoger el suyo... Y evitando el uso de las manos para sentirnos. Esta parte de la clase también me gustó, pero para mi la última parte fue la mejor sin duda y no me atrevo a decir la mejor experiencia en toda la asignatura porque la de la última clase del 18 de Abril también me encantó y estoy segura que la del lunes en la estación también lo será. 

     En la última parte de la clase hacíamos dos grupos. Un grupo se ponía al medio dispuesto a improvisar y el otro desde fuera observaba y ayudaba a que la práctica fuera favorable y lo más segura posible. Se trataba de hacer lo mismo que antes pero esta vez no solo con mi pareja sino entre todos. Podías jugar con muchas cosas, por ejemplo: cuando alguien te encuentre actuar tú también. sentirlo y comunicarte con él sin la palabra para adivinar de antemano sus pasos y actuar en consonancia o simplemente quedarte quieto y dejar que él/ella juegue con tu cuerpo. Yo obté por quedarme quieta acostada boca abajo en el suelo, con la mente en blanco esperando a que alguien se cruzara en su trayectoria conmigo. Alguien lo hizo, pero yo permanecí inmóvil escuchando solo mi respiración y sintiendo como todo se movía a mi alrededor pero yo seguía en el mismo sitio, sintiendo como podían pasarme por encima y tocarme sin yo hacer nada. Ahí es cuando llegué a sentirme como un ser inerte el cual todo gira a su alrededor pero él sigue inmóvil sintiendo como todo interactúa consigo sin dar pie a nadie para que lo haga.

     Por lo que he leído en otros blogs, a mucha gente no le ha gustado la práctica porque estaba un poco descontrolada en cuanto a pisotones y aplastamientos, por supuesto sin querer, propios de juntar a un grupo al pelotón y con antifaces puestos. Pero personalmente, he sentido gustosamente el peso de mis compañeros porque mi mente había adquirido el rol de estar dentro de una piedra o un objeto sin vida y eso es lo que se siente, como alguien se puede sentar encima d ti o pisar con su cuerpo. Gracias a todos por esta nueva experiencia.


IRINA

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